Agricultura de Conservación:
Beneficios económicos
 

En la agricultura convencional se requieren inversiones en maquinaria, combustible y mano de obra considerablemente mayores que las de la agricultura de conservación, especialmente en la modalidad siembra directa/ no laboreo. Por ejemplo, en campos de olivos en régimen de no laboreo se ahorra entre 60 y 80 litros de gas-oil y unas 3 a 5 horas de trabajo por hectárea y año, en comparación con olivares labrados de la forma convencional (10). En general, con la agricultura de conservación se reduce el consumo de energía y se aumenta la productividad energética -esto es la proporción entre rendimiento energético obtenido y energía invertida- en un rango del 15%-50% y 25%-100%, respectivamente (31). La siembra directa/ no laboreo requiere solamente una única operación o pase de maquinaria para la siembra, en lugar de las 2 ó 3 operaciones necesarias para la preparación del suelo y la siembra propiamente dicha que se requieren en la siembra convencional. Este hecho hace que se reduzcan los costes de adquisición y mantenimiento de maquinaria en unos 97 euros por hectárea y año (41). Lo que conllevaría un ahorro de unos 1959 euros en una explotación de 200 hectáreas. De forma similar, la siembra directa/ no laboreo permite un ahorro de combustible de 31.5 litros de gas-oil por hectárea y año en comparación con la convencional (41). En cultivos anuales en las condiciones del sur de Europa, se estima un ahorro entre 40 y 60 euros por hectárea y año a favor de la siembra directa (1). Este ahorro de costes de la agricultura de conservación normalmente compensa los gastos propios de las técnicas conservacionistas (por ejemplo, aplicaciones específicas de herbicidas y/o la adquisición de sembradoras de "siembra directa"). Por lo anterior, en muchas regiones el principal motivo que conduce a los agricultores a adoptar las técnicas conservacionistas son los menores


 

 


La siembra directa/ no laboreo requiere solamente una única operación o pase de maquinaria para la siembra, en lugar de las 2 ó 3 operaciones necesarias para la preparación del suelo y la siembra propiamente dicha que se requieren en la siembra convencional.

 

 


Los daños que causa la erosión en su conjunto, es decir en las zonas agrícolas afectadas y fuera de éstas en la infraestructura de las obras públicas referidas, se han estimado en EE.UU. en unos 85.5 euros por hectárea agrícola y año (41).

costes de producción, o lo que es lo mismo, el conseguir una mayor rentabilidad económica. Así ocurre en zonas geográficas donde el suelo no tiene problemas de erosión y/o en países donde la agricultura no está subsidiada por los gobiernos, como es el caso de Argentina y Brasil. En muchas otras situaciones y/o regiones, el beneficio directo de las técnicas de conservación radica no sólo en las menores inversiones en maquinaria, combustible y mano de obra sino también en el entendimiento y adopción del concepto ético que conlleva usar los recursos productivos (suelo, agua, biodiversidad) de mejor forma y dejarlos en mejores condiciones para las generaciones futuras (7).

 

 

 

 

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El contenido de agua del suelo es con frecuencia un factor limitante de la productividad agrícola, especialmente en zonas de secano. Numerosos informes científicos ponen de manifiesto que las técnicas conservacionistas, aumentan el contenido hídrico del perfil del suelo en comparación con las técnicas convencionales El rastrojo mantenido sobre la superficie del suelo disminuye la evaporación del mismo, mientras que el laboreo la incrementa.