I CONGRESO MUNDIAL SOBRE AGRICULTURA DE CONSERVACIÓN: 

UN DESAFÍO MUNDIAL

Madrid (España), 1 - 5 de Octubre de 2001

 

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    DECLARACIÓN MUNDIAL (Borrador) (English version)

   

     Organizaciones internacionales, asociaciones de agricultores, instituciones científicas, organizaciones no gubernamentales y otras entidades, de más de 70 países desarrollados o en vías de desarrollo, han participado en el 1er Congreso Mundial de Agricultura de Conservación (Madrid, 1-5 de Octubre, 2001). Su principal objetivo ha sido analizar y promover la adopción en el ámbito mundial de los principios y prácticas  de la Agricultura de Conservación.

      La acumulación de experiencias positivas de la Agricultura de Conservación la han llevado a ser rápidamente adoptada en diversas zonas agroecológicas de todo el mundo, desde el trópico húmedo hasta las estepas de clima frío. Su aceptación y adopción incrementan la producción agrícola y reducen los costes de producción, al mismo tiempo que conserva y mejora los recursos naturales de la tierra, el agua y el clima. Estos beneficios son la base para asegurar unos ingresos estables para grandes y pequeñas explotaciones y la producción sostenida de alimento suficiente, fibra y energía para una población mundial en crecimiento, siendo una herramienta real para el alivio de la pobreza.

    La agricultura convencional incluye prácticas tales como la quema de los residuos de la cosecha (rastrojo) o el laboreo profundo del suelo, con el fin de controlar las malas hierbas y preparar el lecho de siembra. Dichas prácticas, por lo general, no son sostenibles, dado que incrementan la degradación de la tierra por la compactación del suelo, la erosión y la contaminación de las aguas por los sedimentos, amenazando la productividad del suelo, el medio ambiente y la salud humana. Además, se producen emisiones extra de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera y disminuye el contenido de materia orgánica de los suelos, lo que contribuye al calentamiento global del planeta. El impacto desfavorable de tales prácticas agrícolas se manifiesta en todo el mundo por la aceleración en la degradación de muchos ecosistemas naturales, la disminución de la biodiversidad y el aumento del riesgo de desertificación en las zonas vulnerables.

    Los problemas que se derivan de la agricultura convencional se pueden evitar en gran medida adoptando los principios de la Agricultura de Conservación. La Agricultura de Conservación reproduce procesos naturales como el mantenimiento de una cubierta sobre el suelo consistente en una cubierta vegetal viva y/o de restos del cultivo anterior en los cultivos que se siembran o plantan; la silvicultura también puede participar de este objetivo en su ámbito de acción específico. Para asegurar que el suelo es perturbado lo menos posible los cultivos se establecen mediante siembra directa (base del no laboreo) o incluso mediante siembra en superficie. Sin embargo, en algunos casos, el mínimo laboreo puede ser la mejor alternativa de manejo del suelo. Una selección razonable de rotaciones de cultivos aumenta la calidad medioambiental de las raíces del cultivo (estructura, nutrientes y humedad) y evita el desarrollo de plagas y enfermedades. Las técnicas conservacionistas alteran lo mínimo posible la composición, la estructura y la biodiversidad natural del suelo e incrementan la infiltración del agua y la conservación de la humedad defendiéndolo de la erosión y la degradación. 

    La Agricultura de Conservación es más que una técnica de cultivo, ya que conlleva un concepto de la agricultura que combina las características básicas de la producción con las de conservación, implementadas de manera que se obtengan los beneficios propios de ambas. Consigue que la agricultura sea sostenible y permita el desarrollo rural, a través de la integración de la biodiversidad vegetal, la diversificación en las explotaciones (cultivos, animales y actividades), a la vez que el uso eficiente de los recursos de la producción agrícola, que propicia la producción de alimentos y mejora la vida rural, especialmente la de las mujeres ya que son ellas las que realizan un alto porcentaje de las labores del campo (como son la preparación del suelo y la escarda utilizando herramientas rudimentarias) además de las responsabilidades familiares y de cuidado de la casa. Sus muchos beneficios económicos, sociales y medioambientales justifican una reevaluación de los métodos comunes de cultivo de la tierra. La Agricultura de Conservación debería ser considerada por tanto como un tema a tratar a corto plazo por Organizaciones y Ministerios.

     Este Congreso Mundial hace una llamada a políticos, instituciones internacionales, medioambientalistas, agricultores, industria privada y a la sociedad en conjunto para que se reconozca que la conservación de los recursos naturales es responsabilidad en el pasado, presente y futuro de todos los sectores de la sociedad desde el punto de vista que consumen los productos resultantes de las explotación de los mencionados recursos. Yendo más lejos, también hace una llamada a la sociedad para concebir y promulgar estrategias a largo plazo y apoyar, adoptar y desarrollar la Agricultura de Conservación, así como para que acepten los principios en que se basa como el camino de asegurar a largo plazo la continuidad de la capacidad productiva de suelo agrario para producir alimentos y otros productos agrícolas, así como la calidad de las aguas superficiales. Esto implica que los servicios medioambientales de los agricultores deberían ser reconocidos y recompensados por la sociedad.

 

PLAN DE ACCIÓN

En relación con las conclusiones del Congreso y con el fin de que se aprovechen los beneficios potenciales de la adopción de la Agricultura de Conservación, los participantes en el Congreso declaran que se deberían las siguientes medidas:

 I.           Los gobiernos nacionales y las organizaciones internacionales deben ayudar, a todos los niveles, a que se produzca en cambio de mentalidad que se necesita, así como a la cooperación e intercambio de información para crear sinergias que eviten que se dupliquen los esfuerzos. Las asociaciones de agricultores como CAAPAS y las redes de trabajo (RELACO para Latino América, ACT para África, SACAN para Asia y ECAN para Eurasia) deben ser promovidas y reforzadas a nivel tanto nacional como internacional como las plataformas más efectivas para dar a conocer y desarrollar la Agricultura de Conservación. Las actividades realizadas y los frutos obtenidos por estas redes y grupos de trabajo pueden ser presentados como un avance en el Segundo Congreso Mundial.

II.                 Las actividades de promoción de la Agricultura de Conservación deben hacer énfasis en el incremento de la productividad de la tierra, las perspectivas de diversificación y el aumento de beneficios para los pequeños y grandes agricultores. Estos beneficios, así como los beneficios para los recursos del suelo, la salud y el medio ambiente, deben ser presentados a las comunidades nacionales e internacionales.

III.        Las organizaciones internacionales deberían colaborar para desarrollar una directriz común para alcanzar los beneficios que se obtienen de la adopción de la Agricultura de Conservación y para desarrollar los mecanismos de pago (preferiblemente subvenciones) al servicio medioambient

IV.         Las organizaciones internacionales deberían promover la cooperación sur-sur y sur-norte, ya que la información más relevante, la experiencia, las capacidades y las herramientas referentes a la Agricultura de Conservación que están disponibles en América latina se están desarrollando rápidamente en África y Asia.

V.            Los sectores público y privado así como las Organizaciones No Gubernamentales deberían colaborar activamente con los agricultores en el desarrollo de las tecnologías necesarias para realizar Agricultura de Conservación, así como en hacer accesible y apropiada la información, prácticas, herramientas, semillas y productos fitosanitarios.

VI.           El papel del sector público debería ser la promoción de la Agricultura de Conservación como un marco de política institucional con acuerdos de trabajos inter-institucionales para proporcionar el apoyo adecuado a la Agricultura de Conservación desde fuentes públicas:

§         reconocer los beneficios públicos de la Agricultura de Conservación resultantes de la iniciativa del agricultor, entre ellos están la conservación de los recursos naturales (agua, suelo, biodiversidad), la protección del medio ambiente, la reducción de inundaciones y daños a las infraestructuras civiles,

§         recompensar a los agricultores por ese servicio y ayudarles a afrontar los costes necesarios para la transición, especialmente la adquisición de maquinaria que  los agricultores no pueden abordar desde el principio,

§        financiar servicios de investigación y asesoramiento por parte del sector privado,

§       facilitar el acceso a los conocimientos mediante el desarrollo, de sesiones de entrenamiento y programas de capacitación para agricultores, consultores, instituciones, etc.,

§        implementar campañas de información, políticas y actividades que animen a la práctica de la Agricultura de Conservación y apoyar la inversión privada en este campo, así como desaconsejar las prácticas inapropiadas,

§      proporcionar las infraestructuras adecuadas que faciliten el transporte, procesamiento, distribución y, en caso de que sea necesario, la exportación de los excedentes,

§        apoyar la adopción y continuidad de la Agricultura de Conservación en el ámbito local mediante la legislación, incentivos y el respaldo con sistemas de crédito.

  Estas medidas deberían ir unidas a la legislación y otros instrumentos adecuados como la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación.

VII.           Es muy importante que la promoción de la Agricultura de Conservación en una zona comience a pequeña escala (en el ámbito de comunidades o cuencas) y  desde un ambiente favorable para tratar problemas locales antes de darle una difusión más amplia. Las actividades de promoción deberían basarse en las experiencias, el conocimiento y las tradiciones locales y deberían proporcionar información, educación, aprendizaje, y capacidad constructiva con el objetivo de desarrollar prácticas locales adaptadas a los principios de la Agricultura de Conservación. Estas actividades deberían ir dirigidas a agricultores, trabajadores, grandes fincas, técnicos y agrónomos, tanto hombres como mujeres.

  VIII.         La promoción de la Agricultura de Conservación se debe asociar a esfuerzos significativos para tratar el problema de la competición con ganado, especialmente en las áreas semiáridas. Esto incluye la promoción de alternativas al pastoreo excesivo y la integración de pastos de alta calidad en los proyectos de Agricultura de Conservación.

  IX.              Los representantes de los diversos agentes involucrados en el congreso deben desarrollar colaboraciones y comprometerse a diseñar, planificar e implementar las acciones así como a supervisar procedimientos, para poder presentar algunos resultados en el Segundo Congreso Mundial, planificado para dentro de dos años según proposición de los representantes Brasileños, que se ofrecieron como organizadores.

  X.                A corto plazo se deberían iniciar las siguientes acciones:

§         Se puede formar rápidamente un Foro de Discusión en el marco del Grupo de Trabajo sobre Agricultura de Conservación de FAO para facilitar intercambios a la vez que se evita la información incorrecta y para consolidar intercambios internacionales.  

§        Las contribuciones subsecuentes se deben preparar para las convenciones y eventos internacionales tales como la Agenda 21, sus convenciones (CSD, UNCCD, UNCBD, UNFCCC), la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible (Rio+10). 2-11 septiembre 2002 en Johannesburgo, Sudáfrica y convenciones mundiales sobre medio ambiente. Esta acción debería ser llevada a cabo de manera urgente (antes de finales de octubre 2001). 

§        Debe examinarse también una sinergia especial con el protocolo de Kyoto de modo que el secuestro del carbono debido a la Agricultura de Conservación pudiera convertirse en un incentivo substancial para hacer que suceda.

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Este Congreso Mundial ha sido organizado por la FAO (Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, Roma, Italia) y ECAF (Federación Europea de Agricultura de Conservación, Bruselas, Bélgica), con participación de numerosas organizaciones internacionales  y contribuciones de los cinco continentes y de más de 70  países.

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Secretaría Científica:  

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